Aún hoy me pierdo en tus ojos. Cada vez que me miran mi pulso se olvida su camino, mi pecho estático, petir mort, segundo de caída libre. Y por fin retomo el control de mi misma.
Alguna vez lograré comunicarme sin palabras. Tengo la certeza de que estamos aprendiendo el lenguaje de nuestras miradas, de nuestras caricias, de nuestros olores. Y llegarán las tardes en el que el silencio-armonía- reine y no más tonta confusión.
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